El águila real, símbolo del escudo mexicano, está en peligro de extinción.

La sequía, el abandono gubernamental y la destrucción de su hábitat tienen a nuestra ave nacional en jaque. ¿Qué se está haciendo para salvarla?

¿Ya te enteraste?

El águila real es mucho más que un emblema en la bandera de México: es una especie clave en los ecosistemas y ha sido venerada desde tiempos prehispánicos. Pero hoy enfrenta un panorama crítico. Su población ha caído tanto que apenas quedan 200 sitios de anidación en todo el país. La mayoría se encuentra en Zacatecas, pero la crisis ambiental ha reducido la actividad de los nidos al mínimo.

¿Los principales detonantes?

Primero que nada, está la falta de agua. La sequía prolongada en el norte del país ha reducido las poblaciones de liebres y conejos, que son las presas favoritas del águila real. Sin suficiente comida, muchas de estas aves no pueden reproducirse, poniendo en riesgo la continuidad de su especie. En Zacatecas, por ejemplo, de 33 nidos registrados, solo 12 siguen activos.

Sin presupuesto para salvarla

La tragedia no solo viene del clima, sino también del abandono gubernamental. A pesar de que el águila real está catalogada como especie en peligro de extinción desde hace 30 años, los recortes presupuestales han afectado gravemente los programas de conservación. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Dirección General de Vida Silvestre, encargadas de su protección, han perdido recursos, dejando el monitoreo en manos de organizaciones civiles y científicos con cada vez menos apoyo.

Más amenazas en el aire

A la crisis climática y la falta de presupuesto se suman otros peligros: la fragmentación de su hábitat por la expansión de la ganadería y la urbanización, la electrocución en tendidos eléctricos, el uso de pesticidas que afectan su cadena alimenticia y hasta el tráfico ilegal de ejemplares. Todo esto hace que su recuperación sea aún más difícil.

Organizaciones toman cartas en el asunto

Ante la falta de acción del gobierno, varias organizaciones civiles han decidido buscar soluciones por su cuenta. Algunas están organizando reuniones con el sector privado para conseguir financiamiento para proyectos de conservación, mientras que otras están impulsando campañas para crear conciencia sobre la importancia del águila real en el ecosistema.